Mundos Imaginales – Ibn al-‘Arabi y la diversidad de las creencias

 

Los ensayos que componen este libro se enfocan en exponer y esclarecer tres dimensiones del pensamiento akbarí: primero su ontología sobre Dios (¿incomparabilidad o semejanza?), y el rol de Su criatura predilecta, su representante (jalifa) en el cosmos, el ser humano, lugar de manifestación de los Nombres Divinos. Segundo su concepción del «mundo intermedio», el barzaj, el elusivo y multifacético mundo imaginal que mora entre el Ser Absoluto y la nada, un istmo donde confluyen este mundo y el más allá, y también el pasado, el presente y el futuro. Y por último su doctrina sobre la diversidad como un imperativo de la Manifestación Divina y de Su Misericordia. Dios no se repite: «Puesto que Él representa la raíz de toda la diversidad de creencias en el cosmos y es Él quien ha creado la existencia de todo lo que habita en el cosmos dotándolo de una constitución no poseída por ninguna otra cosa, todos habremos de disfrutar finalmente de la misericordia» (Fut. III, p.465).

$ 2,100.00

SKU: 978-987-48257-3-5

Detalles

Peso 0.500 kg
Dimensiones 23 x 16 x 3 cm
Tapa

Blanda

Páginas

236

Acerca del Autor

William C. Chittick

William C. Chittick (1943) es un filósofo, escritor, traductor e intérprete de textos filosóficos y místicos clásicos sobre el islam. Es mejor conocido por su trabajo sobre Rumi e Ibn Arabi y ha escrito extensamente sobre la escuela de Ibn Arabi y la filosofía y cosmología islámicas. Completó un PhD en literatura persa en la Universidad de Teherán bajo la supervisión de Seyyed Hosein Nasr en 1974. Enseñó religión comparada en la Sharif University of Technology y abandonó Irán antes de la Revolución. Chittick actualmente es profesor distinguido en el Departamento de Estudios Asiáticos y Asiático-Americanos en la Universidad de Stony Brook. Fue galardonado con la Beca Guggenheim por sus contribuciones académicas en 2014.

 

Los ensayos que componen este libro se enfocan en exponer y esclarecer tres dimensiones del pensamiento akbarí: primero su ontología sobre Dios (¿incomparabilidad o semejanza?), y el rol de Su criatura predilecta, su representante (jalifa) en el cosmos, el ser humano, lugar de manifestación de los Nombres Divinos. Segundo su concepción del «mundo intermedio», el barzaj, el elusivo y multifacético mundo imaginal que mora entre el Ser Absoluto y la nada, un istmo donde confluyen este mundo y el más allá, y también el pasado, el presente y el futuro. Y por último su doctrina sobre la diversidad como un imperativo de la Manifestación Divina y de Su Misericordia. Dios no se repite: «Puesto que Él representa la raíz de toda la diversidad de creencias en el cosmos y es Él quien ha creado la existencia de todo lo que habita en el cosmos dotándolo de una constitución no poseída por ninguna otra cosa, todos habremos de disfrutar finalmente de la misericordia» (Fut. III, p.465).